Tolerancia

La Tolerancia es una virtud que guarda especial relación con nuestro prójimo.  La tolerancia es la paciencia que se ejercita en relación con personas y ayuda a soportar, sin rencor vengativo, la conducta perversa de parte de otras personas hacia nosotros.  Esta virtud se menciona en Gal. 5:22 como un fruto necesario para poder sobrellevar como un buen discípulo/ungidos del Sr a aquellos hermanos que ponen a prueba nuestra paciencia. El soportar y mantener esta disposición es necesaria para la preservación de la unidad en la Iglesia.  No basta estar unidos en la fe, no basta estar unidos en oración, el fruto de la tolerancia y paciencia están cultivados y ligados por el Amor, que es el lazo perfecto.

En Ef. 4:2 habla de 4 frutos: Humildad, Mansedumbre, Paciencia y Amor.  La humildad y la mansedumbre tienen que ir acompañadas con  la tolerancia y paciencia para tratar con personas. Son el requisito previo para poder aguantarnos cómodamente los unos a los otros en este camino que es de mucha paciencia. ¿Y esto por qué? Para “GUARDAR LA UNIDAD EL ESPIRITU EN EL VINCULO DE LA PAZ” Ef. 4:3, como lo dice Pablo.

Es tiempo de hacer a un lado esas indiferencias entre los hermanos, los que tienen tiempo de no hablarse por algún roce en el pasado, otros por razones justas o injustas no se atreven a ir a otros campamentos y ¿qué diríamos de aquel pastor que debe de dar su vida por las ovejas? ¿No ha de recibir a un cristiano? ¿A un ungido de Dios? ¿A un oficial? Creo que no está cooperando con la verdad si no lo recibe. 3 Jn. 8 “Nosotros, pues, debemos recibir a los tales, para que seamos cooperadores a la verdad.”  Creemos que el ungido de Cristo debe estar vestido de los frutos del Espíritu Santo.

Col. 3:14 “Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección.”  Está hablando como de una rica vestidura que cubre y da valor y brillo a todos los demás. Observemos, sobre todas estas magníficas cualidades, se nos pide estar vestidos del Amor, que es ligamento de la perfección, y la Iglesia tiene que estar perfectamente unida.  El amor es el vínculo (ligamento que une perfectamente a los ungidos a su iglesia) ligamento, (o vínculo) que perfecciona, corona y da valor a todas las demás virtudes.  Sin el ceñidor del amor, todas las demás vestiduras son inútiles, es decir, venden el cuerpo peligrosamente, aflojadas, recordemos, “Cuando sientas amor, harás la obra completa.” El amor es el cumplimiento de la ley de Dios porque el amor no le hace al prójimo sino lo que es bueno, Ef.4:2. “Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportándoos los unos a los otros en amor.”

Recordemos, las disposiciones necesarias para la preservación de la unidad aquí en la Iglesia son 4 y están cultivadas y ligadas por el Amor, que es el lazo perfecto.

En primer lugar, Pablo menciona 1) La Humildad, que significa en pocas palabras, <<el sentimiento de pequeñez>> recuerda que ser humilde de corazón es alabado, Mt.11:29 “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón…”aun en el propio Hijo de Dios, Fil. 2:6. Y la pequeñez, (no <<bajeza>> pues esta comporta una baja condición moral) es reconocida como la base indispensable para el ejercicio de una genuina humildad, Lc. 1:48. 

2) la Mansedumbre, Mt. 5:3,5 es hija de la humildad —así como la irritación y la rebeldía son hijas de la soberbia. Observemos las escrituras, que en el Antiguo Testamento la mansedumbre era la virtud específica de los buenos israelitas que sufrían pacientemente los malos tratos que se les daba, y en lugar de vengarse personalmente de este injusto proceder ajeno, se refugiaban en Jehová.  En el Nuevo Testamento se refiere casi siempre a la actividad que el siervo/cristiano ha de guardar en relación con los demás, 1 Cor. 4:21, 2 Tim. 2:25, Tit. 3:2, es un requisito indispensable, no solo para soportarse sino también para mutuo sometimiento, Ef.5:21 “Sujetados los unos a los otros en el temor de Dios.”

La humildad y la mansedumbre son virtudes de los que quieren vivir en semejanza a Cristo, se requiere de forma total y constante para la actitud específica que Pablo menciona, Ef. 4:2 “…soportando los unos a los otros en amor;” por tanto vemos que lo que Pablo indica aquí es que la humildad y mansedumbre van constantemente acompañadas de la Paciencia, que nos lleva a pensar que habla él de la longanimidad, anchura de ánimo, paciencia para tratar con personas —son el requisito previo para poder aguantarnos cómodamente los unos a los otros a la iglesia, sinónimo de longanimidad, tolerancia.

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